MITO
LA FURIA DE POSEIDÓN
Poseidón hijo de Crono y Rea, era
un pequeño niño un poco tímido, debido a que en el olimpo nadie le brindaba
cariño, ni siquiera sus padres, Crono era demasiado perfeccionista con todos
sus descendientes, especialmente con Poseidón. Por cual Poseidón creció
demasiado alejado del olimpo, sin saber el gran poder que guardaba.
Comenzó a crecer demasiado rápido
y se volvió un chico fuerte, grande e imponente solo por su apariencia, porque
por dentro seguía siendo el mismo niño al que nadie quería, era demasiado tranquilo,
pero tenía algo en especial pero era demasiado creativo e inteligente. Un buen día mientras jugaba con otro joven
pero mortal, lo cual a los de más dioses del olimpo les molestaba, crearon algo
a lo que le llamaron lámparas, que solo necesitaban poca luz del sol para
cargarse y luego en la noche fácilmente los mortales podrían utilizarla, pero
los descubrió Crono y cuando Poseidón lo vio, se dirigió inmediatamente a él
para mostrarle su descubrimiento pero le dijo que él no era un dios para ayudar
a los mortales, así que destruyó la lámpara, le borró la memoria al joven
mortal y lo mando de vuelta a su pueblo, Crono le dijo que tenía que ser un dios cruel y vengativo,
por cada cosa mala que hicieran los humanos tendría que castigarlos. Poseidón
no estaba de acuerdo, él tenía un corazón diferente al de su padre y al de sus
hermanos y como Crono sabía que su hijo no iba a cambiar por las buenas lo
encerró en un calabozo a prueba de cualquier fuerza, nada ni nadie podría sacarlo
de ahí.
Solo bastó que pasara ahí una
noche, mientras pensó en lo que le pasaba y recordó todo lo que sufrió cuando
era niño para que sacara toda su ira y comenzó a llorar, en ese instante se
desató una tormenta jamás vista, Rea se dio cuenta de que quien la provocaba
era Poseidón e inmediatamente se lo dijo a Crono, esté se puso muy feliz y fue
a buscar a su hijo, cuando lo vio se dio cuenta de que en tan solo una noche se
había vuelto aún más fuerte y grande, se volvió un hombre.
Cuando Poseidón vio a su padre la
tormenta aumentó aún más, Crono lo felicitó por el gran y destructivo suceso. Lo
sacó del calabozo y lo abrazó, algo que nunca había hecho pero no así cambiaron
las cosas en él, odiaba a su padre. Salieron de donde estaban y Crono y Rea
hicieron una fiesta en honor a su hijo y a su gran poder. Pero en esa fiesta
Poseidón hizo lo que su padre siempre quiso, descubrió que tenía un poder con
los animales y estos le obedecían, cuando se los pedía hacían un terrible
estruendo que aturdía a todos los dioses
y cuando lo hiso se llevó a crono al Calabozo y se tragó las llaves y
nunca nadie lo pudo sacar de ahí.
Desde entonces Poseidón se volvió
cruel con los humanos, generando terribles tormentas con su ira, cada vez que
recuerda su pasado.
ZEUS, DIOS DE LOS CAMINOS Y DE LOS JINETES
Terpsícore,
hija de Zeus, musa de la música y el baile, se dirigía hacia el monte Olimpo
para amenizar el festival de los vinos, a cargo de Dionisio. Viajaba en una
triga, a la cual estaba a cargo Asclepio.
Caco
era una bestia, tenía tres cabezas y echaba llamas por cada una de sus bocas;
se había enamorado de Terpsícore cuando la vio una vez por el bosque cortando
hojas de laurel, la siguió en todo momento, grabó el color de sus ojos, el
violeta de sus labios, identificó hasta su olor… No se hartaba de mirarla. Aquella tarde en que Asclepio dirigía la triga
con Terpsícore a bordo, Caco pudo percibir el magnífico y peculiar olor de
Terpsícore. Caco, con su obstinación por guardarla, decidió violentar a Asclepio,
con objetivo de raptar a la bella Terpsícore. Caco salió de entre las ramas de
los árboles de cerezo, e intentó lanzar sus llamas hacia el cuerpo de Asclepio,
inmediatamente apareció Zeus y ayudó a su hija Terpsícore, lanzó un trueno
hacia Caco y éste quedó hecho cenizas…
Ante
tal suceso, Asclepio agradeció a Zeus por salvar su vida y declaró a Zeus dios
guardián de los caminos y de los jinetes.
Autores:
Alex
Arroyo
Brenda
Auza
Mariana
Costilla
Fábula
EL GATO Y LAS GALLINAS
INGENUAS
En
la granja de los Moravia, vivían un grupo de gallinas a las que les gustaba
tomar el sol, comer lombrices, coquetear con los gallos de la granja de a lado,
pero sobre todo, y con mucho amor, cuidar de sus polluelos.
La
tarde de un miércoles, durante la brisa, el festín de lombrices era favorable,
había de todo tipo, gordas, largas, pequeñas, grises, saladas… Las gallinas se
encontraban contentas y esponjadas a causa de la buena y vasta comida. Una de
las gallinas estaba persiguiendo un par de gusanos verdes debajo de los
gallineros, se veían bastante apetitosos como para dejarlos ir, dio un picotazo
a la tierra y ¡vaya sorpresa! Un gato pardo saltó golpeándose con las maderas
del fondo, la gallina de pánico salió huyendo y cacaraqueando, olvidando
completamente a los suculentos gusanos.
-¡Un
gato, un gato! la gallina alborotada, cacaraqueaba.
-¡Corran!
Gritaba otra gallina despistada que ni siquiera sabía por qué corrían todas sus
compañeras.
La
gallina mayor llevó a los polluelos detrás de los bebederos, y volvió de
inmediato a la escena.
El
gato se asomaba debajo del gallinero, al principio se veía grande y feroz con
aquellos ojos verdes… ¿Entre abiertos? Sí, apenas se veían sus dilatadas
pupilas, tenía una mirada bastante débil, por momentos cerraba los ojos, sacó
una de sus patas delanteras, sacando las uñas, pero después su pata cayó
rendida en la tierra. Las gallinas al ver el suceso detuvieron su alboroto y se
vieron extrañadas, todas lo veían ladeando a noventa grados la cabeza.
La gallina
mayor preguntó: -¿Y tú qué haces aquí? ¿Qué te ha pasado?
El
gato con un maullido… -Baah, amigos traidores, se han burlado de mí, y aparte,
me han dado una paliza, casi no puedo caminar y tengo frío, llegué por la
madrugada, es un lugar muy cálido…
Las
gallinas movían sus pescuezos a todos lados examinándolo, no sabían si sentir
compasión o terror, sabían que los gatos son una fuerte amenaza para ellas
tanto como para los polluelos, sin embargo, había algo que las conmovía, su corazón
de pollo, el gato se veía verdaderamente lastimado.
Las
gallinas hacían gestos con sus plumas y movimientos de inquietud, la gallina
mayor reunió a las gallinas y se apiadaron del gato.
Acordaron
conseguirle algún bocadillo y darle alojo debajo de los gallineros, tratando de
ocultarlo cuando la señora Moravia fuera a recoger los huevos.
Los
primeros días pasaron indiferentes tanto para el gato como para las gallinas.
Pero uno de esos días, el gato tuvo un antojo de carne, algo jugoso y
apetitoso, había pasado días comiendo las “delicias” de las gallinas, gusanos,
en suma lo que necesitaba era comerse a una gallina. El gato sentía tentación
cada que una gallina paseaba por el gallinero, esponjosa y radiante, se le
hacía agua la boca. Sin embargo, el gato se sentía débil aún y sería una mala
idea si intentaba desaparecer a alguna pollita, no tendría más ni siquiera los
humildes bocadillos que las gallinas le ofrecían. Planeó una idea mucho mejor,
cuando el gato se recuperara por completo, se marcharía del gallinero con una
gallina consigo, sí, era el plan perfecto.
Con
el paso de los días, un mapache rodeaba los gallineros una noche, le rugían las
tripas de hambre y había optado por cenarse a una de las gallinas. El mapache caminaba
en dos patas sigilosamente al gallinero, cuando salió el gato al rescate, y no
por bienestar el de las gallinas sino por el de él, ya que si el mapache se
comía a las gallinas, el gato perdería su botín.
Al
mapache le brillaron los ojos cuando vio al gato, pues tenía en la mira un
botín mejor que una gallina. Cuando el gato se percató de su desinterés por las
gallinas, empezó a maullar, tanto que las gallinas salieron alborotadas del
gallinero.
Todas
las gallinas se lanzaron contra el mapache, unas le picaron los ojos, otros la
barriga y la despistada como siempre se espulgaba las orejas. En fin, el gato quedó sorprendido ante la
reacción de sus aliadas.
Al
momento se dio cuenta de que las gallinas habían confiado en el gato y que a
pesar de no conocerlas por mucho tiempo se habían comportado de una manera muy
ejemplar; ellas habían dado y arriesgado todo por él, y era la segunda vez. Se
sintió avergonzado por su plan maligno.
Se
unió al alboroto, rasguñando y enterrando las uñas al mapache. El mapache huyó
después de esto y las gallinas le agradecieron. No estaban heridas, pero una
que otra se había llevado un colmillazo.
El
gato se sintió reconfortado por haberles devuelto el favor, sin embargo decidió
marcharse esa misma noche con una gran enseñanza.
Cuando alguien hace el
bien por ti sin esperar algo a cambio, no dudes en hacer lo mismo cuando
también lo necesite.
AUTORES:
Alex Augusto Arroyo
Brenda Auza Zúiga
Mariana Costilla Pérez
Autores
Jared Moxo Porras
Francisco Vidal Flores Meneses
Fausto Jair Jimenes Andrade
Elí Rosas Pérez
Autores: Andrade Luna Dulce Maria
Costilla Pérez Karen Mariana
Cruz González Luis Fernando
Vera Valencia Kathya Ximena
Autores: Arroyo González Alex Augusto
Machorro Avelino Francisco Javier
Mahé Genis Andrea
Santos Mendez Odette
CUENTO
EL BANCO DEL AMOR
Trabajaba con Otelo en su taller como el mecánico encargado, Otelo y yo éramos amigos desde que íbamos a la secundaria, Otelo siempre fue un muchacho muy serio, nada le causaba gracia y ahora que tenía un negocio se convirtió en un hombre avaro. En el taller trabajaban cuatro personas más, Alejandro, Rodrigo, Javier y Franco.
Franco es también un amigo mío, Franco siempre ha sido una persona muy graciosa, a todo lo encuentra gracia y a cualquier mínimo detalle le encuentra un chiste, me cae muy bien. Victoria y yo somos novios desde hace diez meses, el sábado me propuso la idea de ir al restaurante que está junto al río; me pareció buena idea de no ser que me dijo que su amiga Elvira nos acompañará. Elvira es una castaña de labios gruesos, con un carácter muy peculiar, y no es que no me caiga, solo que es bastante poco agradable, se cree la séptima maravilla del mundo y que este mundo no la merece. Al respecto decidí llevar a mi amigo Franco con la idea de que Elvira se mantuviera ocupada y platicar a gusto con alguien.
-Franco, quieres ir este sábado al restaurante del río?
-¿En verdad? Pero Tulio, no quiero interrumpir… tu sabes, Victoria… tu, yo salgo de sobra, ¿No crees?
-No te preocupes, Victoria llevará una amiga con la que podrás distraerte un poco
-¿A qué hora y dónde nos reuniremos?
-Victoria dijo que nos viéramos en la plaza, a las 4 ¿Está bien?
-Perfecto, al cuarto estaré por ahí.
Llegó el sábado y había quedado con Victoria de verme en la plaza, estaba haciendo mi última afinación y estaba esperando que Franco terminara su revisión de bujías.
Cuando terminé le pedí a Franco que se apresurara o mi novia estaría histérica en menos de cinco minutos -Tranquilo amigo, solo me quito este cuchitril de manchas, me pongo la pócima que las vuelve locas y nos vamos. -¡Vamos Franco déjate de ridiculeces y vámonos ya! Otelo estaba al lado de nosotros y me pareció bueno hacerle una invitación, que claro estaba que no aceptaría, ya que implicaría tener que gastar un poco de su capital acumulado.
Franco fue quién decidió hacerle la invitación.
-Otelo, buen amigo, dime, ¿Te gustaría ir a comer unas cuantas mojarras fritas del rio?
Otelo puso una cara graciosa y su cara se tiñó de color rojo. Después recordó que nada en esta vida es gratis y su color de piel amarillento regresó a su cara.
AUTORES:
Alex Augusto Arroyo
Brenda Auza Zúiga
Mariana Costilla Pérez
LA TORTUGA
GEMELA
Hace muchos años, en una ciudad encantada vivían dos
gemelas, muy parecidas y conocidas en la ciudad, las personas creían que eran
iguales, que tenían la misma similitud por dentro que por fuera, pero no era así,
ya que eran diferentes por dentro. Las gemelas llamadas Margaret quien era muy
cariñosa y responsable, y la otra Olivia que era floja e irresponsable. En la
escuela Margaret tenía buenas calificaciones ya que le gustaba estudiar, pero
Olivia no tenía la misma suerte. Un día Olivia le hizo un hechizo a Margaret
para que ya no fuera responsable, pero algo salió mal, pues el hechizo fue
intervenido por su amigo Mario quien conocía a las gemelas y sabía muy bien que
Olivia tenía mucha envidia de su hermana por ser muy intelectual, Mario detuvo
el hechizo y con un espejo mágico se lo
regresó a Olivia, convirtiéndola en tortuga.
Margaret y Mario aislaron a la tortuga para que se
arrepintiera de todo el mal que había causado a su hermana y a las personas a
su alrededor, el hechizo duraría hasta que Olivia entendiera que no tenía que
ser envidiosa ni rencorosa.
Autores:
Kathya Vera
Vidal Flores
Jared Moxo
EL PAVORREAL POR MÁS HERMOSO QUE SEA,
TAMBIÉN DEBE TRABAJAR
En
un bosque vivía una gran cantidad de animales y eso no era lo mejor sino que
existía una gran paz, todos se respetaban, por lo cual la madre naturaleza era
buena con ellos y no les brindaba problema alguno. Sin embargo, cierto día llegó
un pavorreal muy lastimado y debido a la hospitalidad de todos los animales, lo
recibieron y lo cuidaron hasta que estuvo mejor. Se dividieron por familias
para poder alimentarlo diariamente durante una semana, por ejemplo la primera
semana le tocó a la familia del chimpancé trabajar hasta tarde para poder
obtener la comida del pavorreal.
Pasó
el tiempo y el pavorreal se fue recuperando hasta quedar “completamente bien”,
así que los demás animales lo animaron a que comenzara a trabajar para buscar
su propio alimento y ya no dependiera de los demás, aparte de que si se valía
por sí mismo les quitaría una gran responsabilidad a todos los animales. Pero al
pavorreal no le hizo mucha gracia que los animales le pidieran que trabajara,
sin embargo tampoco quería quedar mal con ellos y no se negó sino que cuando
comenzó a trabajar, fingió que se sentía mal nuevamente culpando a las secuelas
de su anterior accidente. Y cada que iba a trabajar se enfermaba y se
enfermaba.
Los
animales que eran demasiado nobles lo apoyaron en todo momento e inocentemente
se creían todas sus falsedades, hasta que cierto día la zorra escuchó como el
pavorreal se reía de todos los animales y de su gran plan que le dio como
resultado vivir como un rey sin necesidad de gastar una sola gota de sudor. La
zorra indignada entró a donde estaba el pavorreal y le reclamó todo lo que
había hecho, le dijo que convocaría a una junta para que los demás animales se
dieran cuenta de cómo era realmente el pavorreal. Este incrédulo y burlón la
amenazó con culparla de levantarle falsos y como estaba enfermo obviamente le
creerían más a él.
Autores:
Kathya Vera
Vidal Flores
Jared Moxo
Jared Moxo
Leyenda Con Marionetas
"Los volcanes"
Jared Moxo Porras
Francisco Vidal Flores Meneses
Fausto Jair Jimenes Andrade
Elí Rosas Pérez
LEYENDA CON MARIONETAS
"LA LLORONA"
Autores: Andrade Luna Dulce Maria
Costilla Pérez Karen Mariana
Cruz González Luis Fernando
Vera Valencia Kathya Ximena
Leyenda con marionetas
Antes se comunicaban por túneles ahora por teléfono
Machorro Avelino Francisco Javier
Mahé Genis Andrea
Santos Mendez Odette
Para hacer referencia a Moravia faltó ironía y descaro, pero me agradó encontrar aunque sea una breve mención a tan querido personaje
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